La consciencia ante el descuido del autocuidado
Por Ana Caro Ü
He rumiado diferentes ideas desde que terminó la clausura de la primera edición de BienSiendo y esto fue desde la primera semana de marzo 2021. Decidí sentarme y escribir en mayo 2021; mes en que me llegó la invitación a la segunda edición de BienSiendo; mi aportación y/o reflexión. Entrada en ideas de telares cuidados, herramientas útiles, personas increíbles y un gran avance en mi maravilloso texto… la tecnología decidió reírse de mí y perder mi documento no guardado… en mi enojo, frustración y poca compasión a mi ser, decidí posponerlo nuevamente, porque ¡claro! adultez y ocupaciones…
Ahora julio 2021 es un gran momento de retomar y compartir que han sido varias ocasiones en las que pienso qué voy a decir, cómo lo voy a decir, qué estilo le quiero dar, manejando, bañándome, editando imágenes, creando contenido, caminando… y decidí que no quiero intentar salvar de mi memoria la creación anterior, porque sólo seguiría posponiendo… logré identificar en todo este tiempo de profunda e inconsciente reflexión que para mí BienSiendo ha sido una enorme, dolorosa y placentera cachetada con guante blanco.
BienSiendo; conferencias, talleres, conversaciones, diálogos abiertos; una gran experiencia integral y ambiciosamente hermosa…logré coordinarlo con mis roles personales, logrando así participar en la mayoría de ellos o ver las grabaciones… ¡Tengo tiempo! ¡Tengo tiempo para lo que me emociona! ¡Tengo tiempo para escuchar a otros resonando con ideas desde espacios diferentes! ¡Tengo tiempo de compartir mis experiencias y perspectivas! ¡Soy dueña de mi tiempo! Y de repente, terminó la agenda saturada llena de sonrisas acompañadas de las siglas BS (BienSiendo) y regresé a mi cotidianidad, donde ¡Ya no hay tiempo! ¡Ya no me di tiempo para escribir un texto que me emocionaba! ¡Ya no me di tiempo de practicar todo lo que creí “aprender” en BienSiendo! ¡Ya no destiné tiempo para actividades más allá de la cotidianidad, obligaciones, responsabilidades y roles!
En BienSiendo me ofrecieron estrategias de cuidado, para disfrutar, conocerme, colaborar, reír, procurarme, comunicar… hablé de lo pesado que puede ser cubrir los roles que tengo en mi vida desde las exigencias que la sociedad me ha dictado y yo he hecho mías. Comprendí la importancia de deconstruirme desde lo más arraigado que vive en mí… Ahora duele ser consciente que día a día vivo, escojo, decido el descuido del autocuidado. Sé que puedo, lo he hecho… entonces comienza la reflexión ¿quiero? En automático mi ser, mente, espíritu gritan ¡Sí, por supuesto que quiero! ¡Aquí vivo! ¡Soy yo, atiéndenos! ¡Haz! ¡Resuelve! ¡Deconstrúyenos! ¡Encuéntranos! ¡Te necesito! ¡Me necesito!
Ahí, en el descuido del autocuidado, irónicamente nacen, viven y noto las ganas de volver a intentar algo nuevo para “lograrlo” … entre tantos fracasos, mezclados con la compasión suficiente por mi mente, ser, espíritu y todo lo que me hace existente… identificó que no me he rendido y que incluso en la presencia de dicho descuido, no he dejado de intentarlo, que sólo entre tantas posibilidades de auto cuidarme, procurarme, amarme… y en mi constante autoexigencia quiero una rutina, estructura, disciplina porque culturalmente he adaptado y me he creído, que eso es lo que merece reconocimiento y que dignifican mi existencia. En mi trabajo personal ahora reconozco que he logrado integrar más variables en mi cotidianeidad, he dado entrada a la espontaneidad más fácilmente a mis días… sin esperar nada, más que emociones latentes y disfrutables… por lo que en el inconsciente ha habido cabida al autocuidado paulatino y deseo que sea duradero. Fue mucho de un jalón para asimilar, supongo que de a poco se ha estado asentando.
Quiero ser un hilito valioso y funcional para el maravilloso telar en el que me desenvuelvo, con todo y estar medianamente deshilachado y ha sabiendas que de a poco me seguiré deshilachando, pero que cuento en mi telar enorme con hilitos brillantes, fuertes de apoyo, y que quizá todos estamos deshilachados pero unidos logramos sanarnos y cuidarnos. Es decir, en mi conciencia de descuido encuentro en los otros la posibilidad de unión, fuerza e impulso para continuar en mi autodescubrimiento e incluso existencia. Donde en la reflexión de lo individual siempre me encuentro en relación porque en cada fragmento de mi ser (pedacito del hilo completo que soy) hay personas que me construyeron y habitan en mí… y que seguirán por el resto de mi vida.
Admiro y agradezco inmensamente el esfuerzo realizado por Carlos Ávila, Liz Nava y todo el equipo detrás de la creación del espacio que para mí es BienSiendo… porque en mi telar se tejieron nuevas redes integradoras a mi existencia y que fortalecen la posibilidad del autocuidado. Gracias, gracias, gracias, deseo que la existencia me permita vernos en noviembre 2021.


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