Escuchar mi intuición
¿QUÉ SIGNIFICÓ PARA MI BIENSIENDO?
El hecho de darme cuenta que siempre hay herramientas y recursos acorde a lo que necesitamos y con lo que conectamos para enfrentar con mayor decisión y valentía toda situación que nos impide estar en calma.
Biensiendo me demostró que es bueno seguir nuestras intuiciones, pues si bien, el ser receptivos, el escuchar puntos de vista o ideologías ajenas a las nuestras nos amplía la información y nos enriquece, es necesario escuchar a nuestro cuerpo, nosotros lo habitamos y sabemos lo que es bueno para él.
Me veo años atrás haciendo cosas en las que no estaba convencida, en las que no creía, actuando solo por la necesidad de resolver “fácil y rápidamente” los problemas, sin tener que hacer un alto y evaluar quién era yo y de qué manera mi forma de ser contribuía a la desazón que experimentaba.
Biensiendo me confirma esta vez que estoy buscando mi bienestar por el camino adecuado para mí, que no me lleva a la felicidad de manera mágica, pero que, como magia, cada vez me es más fácil volver a ese camino, donde puedo evaluar qué hace sentirme mal, enojada, desesperanzada, pero también qué es lo que me da alegría y paz y ambas cosas siempre están en mí. Me enseña también que la urgencia por resolver, por no sentirme mal puede ser una trampa para no profundizar en la raíz de mis miedos. Quiero no tener prisa, pero tampoco poner pausa a este proceso de conocerme, aceptarme compasiva y amorosamente, sin llegar a la auto indulgencia y sin dejar de lado el compromiso de mejora, siendo esta la parte más difícil (y no tan bonita) de haber escuchado a las personas que me inspiraron, pues sin acciones, todo lo aprendido sería vano.
Finalmente me quedo con la admiración hacia los organizadores y ponentes, pues el amor, el respeto y la convicción con que transmitieron sus temas fue fundamental para que tocaran almas y no solo transmitieran información. A TODOS GRACIAS.
¡Muchas gracias y saludos!
Me veo años atrás haciendo cosas en las que no estaba convencida, en las que no creía, actuando solo por la necesidad de resolver “fácil y rápidamente” los problemas, sin tener que hacer un alto y evaluar quién era yo y de qué manera mi forma de ser contribuía a la desazón que experimentaba.
Biensiendo me confirma esta vez que estoy buscando mi bienestar por el camino adecuado para mí, que no me lleva a la felicidad de manera mágica, pero que, como magia, cada vez me es más fácil volver a ese camino, donde puedo evaluar qué hace sentirme mal, enojada, desesperanzada, pero también qué es lo que me da alegría y paz y ambas cosas siempre están en mí. Me enseña también que la urgencia por resolver, por no sentirme mal puede ser una trampa para no profundizar en la raíz de mis miedos. Quiero no tener prisa, pero tampoco poner pausa a este proceso de conocerme, aceptarme compasiva y amorosamente, sin llegar a la auto indulgencia y sin dejar de lado el compromiso de mejora, siendo esta la parte más difícil (y no tan bonita) de haber escuchado a las personas que me inspiraron, pues sin acciones, todo lo aprendido sería vano.
Finalmente me quedo con la admiración hacia los organizadores y ponentes, pues el amor, el respeto y la convicción con que transmitieron sus temas fue fundamental para que tocaran almas y no solo transmitieran información. A TODOS GRACIAS.
¡Muchas gracias y saludos!
Psicóloga


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