En búsqueda de una libertad sin estorbar
Después de la visita número 36 con mi psicólogo de cabecera,
comencé a entender el costal de traumas, malas decisiones, aventuras sin
entendimiento, violencia en el entorno, familia disfuncional, esclavitud
laboral, explotación del ser, y finalmente la falta de sentido de pertenencia y
reconocimiento de alguien que ve la vida como una lucha constante por
sobrevivir, sin descanso, agobiante, a la espera siempre de algo mucho mejor
que parece nunca llegar.
Siempre me pregunto- ¿Qué quieres o esperas de la vida?- La
respuesta final aún está en construcción.
Todo cambia, todo evoluciona y en esa transformación he
encontrado cierta Fe de que hay un mundo no solo con buenas intenciones, sino
uno en donde todos participan en la construcción de un lugar más amigable,
menos destructivo, en el que valga la pena vivir y que la lucha no sea tan
desgastante.
En Bien-siendo encontré uno de esos bellos rincones, personas
unidas para enriquecer la mente y el alma. Un espacio con opiniones y
contrastes genuinos, nuevas formas de ver la vida, un montón de posibilidades
para apreciar, comprender y participar en pro de un entorno más humano.
Muchos días de oscuridad han tenido estos casi 40 años de
vida, pero el deseo de libertad e independencia no flaquean. A veces solo
necesitamos palabras frescas, ideas constructivas, ejemplos de vida,
conocimiento que parece inalcanzable. Bien-siendo fue un espacio refrescante,
un pequeño impulso a ver la vida con más matices.
¿Qué puedo hacer para contribuir a Bien-siendo?
¡VIVIR!
Construir redes más amorosas, levantarme cada día, quererme,
comprenderme, y darme un trato justo. El dolor físico y emocional no es mi
condena, es mi enseñanza.
Gracias por un espacio lleno de buenas acciones.
Fabiola Urriza Hernández.


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